24 de abril: Día de acción por la tolerancia y el respeto entre los pueblos.

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pizap.com14299067171351Por Ley Nacional 26.199 se declara, el día 24 de abril de todos los años, como «Día de acción por la tolerancia y el respeto entre los pueblos», en conmemoración del genocidio sufrido por el Pueblo Armenio a partir del año 1915. Esta Ley fue sancionada el 13 de diciembre  de 2006 y promulgada de Hecho el 11 de enero de 2007…

La fecha evoca el intento, por parte del Imperio Otomano, de exterminar al Pueblo Armenio…

Los sucesos acontecieron así: en la noche del 23 de abril de 1915, y durante toda la madrugada del día 24, cientos de intelectuales, religiosos, profesionales y ciudadanos de ese origen fueron despojados de sus hogares y deportados, para ser posteriormente asesinados. El 24 de abril resume, simbólicamente, todos aquellos crímenes de lesa humanidad, que las fuerzas del impero turco-otomano cometieron en perjuicio del Pueblo Armenio con anterioridad a ese día.

Al proceso que hoy se conmemora, para exhortar a la tolerancia y el respeto, también se lo conoce como “holocausto armenio”, “gran calamidad” o “masacre armenia”.  La deportación forzosa  y la masacre de un número indeterminado de civiles armenios, tuvo lugar durante el gobierno de los Jóvenes Turcos, en el entonces Imperio Otomano (desde 1915 hasta 1917), mientras transcurría la Primera Guerra Mundial.

Los testimonios de los sobrevivientes y los hechos que fueron reconstruyendo los investigadores han permitido concluir que, como todo genocidio, se caracterizó por su brutalidad. El ingrediente particular tuvo que ver con la utilización de marchas forzadas para practicar deportaciones en condiciones extremas,  con interminables trayectos que, generalmente, llevaron a la muerte a muchos de los deportados. Hombres, mujeres, niños y ancianos acometieron esas travesías sin alimentos ni agua. Justamente, las masacres no respetaron edad ni sexo. Las violaciones y otras modalidades de abuso fueron moneda corriente…

Si bien el Pueblo Armenio fue el que recibió mayor saña, otros grupos étnicos también resultaron atacados por el Imperio Otomano durante el mismo período, entre ellos los asirios y los griegos. Precisamente, algunos autores consideran que estos actos formaron parte de la misma política de exterminio, rasgo que constituye un ingrediente clásico de la figura del genocidio.

Argentina, nuestro país: tu país, junto a 22 Naciones reconoció oficialmente la perpetración de este genocidio como hecho histórico y apruebó la Ley antes mencionada. Los restantes son: Bélgica, Canadá, Chile, Chipre, Francia, Grecia, Italia, Líbano, Lituania, Holanda, Polonia, Rusia, Eslovaquia, Suecia, Suiza, Uruguay, El Vaticano y Venezuela. Nótese la ausencia de Estados Unidos y Gran Bretaña, además de otros países de importancia…

Reconocer o no el genocidio armenio es un asunto espinoso de la política exterior. Como se recordará, cuando la Argentina hizo público su reconocimiento, las autoridades turcas hicieron llegar su más enérgica condena. Turquía es pieza clave en el andamiaje estadounidense en esa zona del planeta y de ahí que a la Casa Blanca, ni se le ocurre mencionar el tema, aunque la mayoría de los gobiernos estaduales ya hizo suyo el reconocimiento.

La República de Turquía, sucesora jurídica del Imperio Otomano, no niega que las masacres de civiles armenios tuvieran lugar, pero se opone a considerar que se trató de un genocidio. Más bien, expresan, esas muertes se debieron a luchas interétnicas, enfermedades y el hambre, durante el confuso período de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, esa tesis es minoritaria entre todos los investigadores que han abordado la temática.

El razonamiento que todavía hoy esgrime el Estado Turco sostiene que el Imperio Otomano no hizo más que luchar contra una sublevación, que tenía lugar en su territorio soberano, y que protagonizaban milicianos armenios con el respaldo ruso. Se niega también a comparar ese proceso con el Holocausto del pueblo judío, ya que según los turcos, a diferencias de los armenios, la población judía de Alemania y Europa no hizo campañas separatistas ni se rebeló en alianza con potencias extranjeras.

Estos argumentos flaquean a la hora de intentar una justificación sobre la matanza de tres millones de personas… Obviamente, para  los turcos esa cifra tampoco es verosímil. Pero hay un rasgo de la actualidad que llama la atención: a la sola mención del genocidio armenio, en cualquier parte del mundo, le suele corresponder una queja formal de los embajadores turcos. En cambio, hablar del holocausto armenio en la propia Turquía puede implicar la posibilidad de enfrentar un procesamiento judicial y condenas a prisión… Fue el caso del escritor turco y ganador del Premio Nóbel de literatura, Orhan Pamuk…

Estimado lector, estimada lectora: el recuerdo del Genocidio Armenio nos sigue interpelando hoy día que se han cumplido 100 años de esa barbarie… Y nos invita a reflexionar  sobre las consecuencias que pueden generar la intolerancia y el racismo y sobre el significado del respeto entre los pueblos y las personas. También  nos permite pensar en otras situaciones de violencia extrema que han atravesado la historia de la humanidad…

En este sentido, como educadores y educadoras progresistas resulta de extrema relevancia que, a través de la praxis educativa, nos comprometamos a desarrollar acciones tendientes a que los miembros de la comunidad educativa asuman la conciencia de su responsabilidad individual en la defensa de los valores que sustentan la vida en democracia, la acción por la tolerancia y el respeto entre los pueblos.

Tengamos memoria, defendamos la memoria activa y, a través de nuestro accionar cotidiano, expresemos:

  • NUNCA MAS  esas dolorosas experiencias,
  • NUNCA MÁS niños, ancianos, hombres y mujeres víctimas de la barbarie.

Equipo ADFEDUCA

Artículos consultados:

http://www.cpel.uba.ar/nota.php?idnota=144&sec=40

http://www.elcordillerano.com.ar/index.php/notas-de-opinion/editorial/item/205-accion-por-la-tolerancia-y-el-respeto-entre-los-pueblos

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Acerca del Autor/a:

Sara Navarro

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