29 de agosto: Día del árbol…

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Hoy, 29 de agosto se conmemora, en nuestro país, el “Día del árbol”, fecha que busca generar la toma de conciencia acerca de la importancia que tienen los recursos forestales, del cuidado que se debe brindar a los árboles y la necesidad de introducir a los niños y niñas desde temprana edad, en el conocimiento y la práctica de una tarea a largo plazo.

Esta celebración se realizó por primera vez en 1901, luego de que el Consejo Nacional de Educación la estableciera el 29 de agosto de 1900, gracias a la iniciativa de Estanislao Zeballos.

Desde el siglo XIX se promovió la actividad forestal, siendo su principal impulsor Domingo Faustino Sarmiento (Presidente de 1868 a 1874), quien manifestó: «El cultivo de los árboles conviene a un país pastoril como el nuestro, no sólo porque la arboricultura se une perfectamente a la ganadería, sino que debe considerarse como su complemento indispensable. La Pampa es como nuestra República, tala rasa. Es la tela en la que ha de bordarse una nación. Es necesario escribir sobre ella: ¡Árboles! ¡Planten árboles!».
El Día Mundial del Árbol, también llamado Día Forestal Mundial, fue inicialmente una recomendación del Congreso Forestal Mundial que se celebró en Roma en 1969. Esta recomendación fue aceptada por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en 1971.

El Árbol Forestal Argentino es el Quebracho Colorado Chaqueño (Decreto 15.190 del 21-08-56) que no debe confundirse con la Flor Nacional que recae en el Seibo (Decreto N°138.974 del 2 de diciembre de 1942). Otra fecha vinculada  con el Día del Árbol es el Día Forestal Mundial, establecido desde 1971 por la FAO, el 21 de marzo.

Sembremos árboles… Porque:

1. Los árboles limpian el ambiente. El oxígeno que respiramos lo producen los árboles. A través de la fotosíntesis que realizan las hojas, el árbol atrapa el CO2 de la atmósfera y lo convierte en oxígeno puro, enriqueciendo y limpiando el aire que respiramos. Se estima que una hectárea con árboles sanos y vigorosos produce suficiente oxígeno para 40 habitantes de la ciudad. Un bosque de una hectárea consume en un año todo el CO2 que genera la combustión de un coche en ese mismo período. En este proceso las hojas también absorben otros contaminantes del aire como el ozono, monóxido de carbono y dióxido de sulfuro, y liberan oxígeno.

2. Los bosques regulan el clima. A nivel global los bosques reducen el calentamiento de la atmósfera y regulan el clima de la tierra. En las ciudades por ejemplo, en las zonas donde hay poca presencia de árboles se aprecia una elevación de la temperatura y evaporación del suelo, por eso las temperaturas en algunas calles céntricas de la ciudad en primavera y verano pueden ser hasta 3ºC más altas de promedio con respecto a las que se pueden apreciar en los parques y arboledas de la misma ciudad.

3. Los bosques generan biodiversidad. Los bosques forman las comunidades vivas más diversas de la tierra, porque dan refugio, protección y alimento a multitud de especies. Muchas especies de árboles han coevolucionado con insectos y aves polinizadoras, dispersoras de frutos y semillas y con otros microorganismos del suelo, como la micorriza, con quien algunas especies viven en simbiosis permanente. Los bosques ofrecen nichos diversos a la fauna, lo que favorece la aparición de nuevas especies animales y vegetales, aumentando la biodiversidad del planeta.

4. Los árboles nos dan sus frutos… Manzanas, peras, ciruelas, nueces… ¿Han tenido la experiencia de saborear unas ricas ciruelas o una sabrosa manzana recién cortada del árbol?

5. El árbol amortigua la lluvia. La copa de un árbol es flexible y está diseñada para atrapar la lluvia, de manera que el agua se desliza a través de las hojas, ramas y el tronco hasta llegar al suelo. Así se amortigua el impacto de la lluvia sobre el suelo, y se contribuye también a mantener limpios los ríos, pues se reduce la contaminación producida por la erosión de los terrenos.

6. El árbol filtra los vientos. Su copa está diseñada para que el aire pase a través de las hojas, filtrando los polvos, cenizas, humos, esporas, polen y demás impurezas que arrastra el viento. Sus cortezas rugosas también atrapan esas partículas.

7. Los árboles reducen la contaminación sonora. El tejido vegetal amortigua el impacto de las ondas sonoras, reduciendo los niveles de ruidos en calles, parques y zonas industriales. Plantados en línea o en grupos, las cortinas de árboles constituyen pantallas sonoras que abaten el ruido desde 6 a 10 decibelios.

8. El árbol da sombra. Protegiendo la fauna, la flora inferior y al hombre, del efecto dañino del impacto directo de los rayos solares.

9. Los bosques nos proporcionan madera y biocombustible. La madera se utiliza para múltiples aplicaciones: muebles, utensilios, pasta de papel… Por otro lado, los residuos leñosos procedentes de las limpiezas forestales e industrias madereras son triturados y transformados en pelets o briquetas que son combustibles de un alto poder calorífico.

10. Los árboles mejoran la calidad de nuestra vida. Queremos tener árboles a nuestro alrededor porque nos hacen la vida más agradable. La mayoría de nosotros respondemos a la presencia de árboles no sólo admirando su belleza. En una arboleda nos sentimos serenos, descansados y tranquilos; nos sentimos como en casa…

Reflexionemos lo que acabamos de leer a través de este audiovisual:

Desde ADFEDUCA queremos recordarles que los árboles no solamente sirven para adornar o embellecer nuestras calles, parques o jardines, si no que aportan beneficios sumamente importantes al equilibrio natural: la existencia de una masa forestal es fundamental para el bienestar ecológico de la tierra. Por ello, esta fiesta, es el reconocimiento a los múltiples servicios que presta el árbol a la vida y a la actividad humana, además del puesto simbólico que ocupa en numerosas culturas tradicionales.

Nuestra tarea como educadores y educadoras es intervenir a través del diálogo, en la formación de las nuevas generaciones, no sólo a través de los contenidos científicos sino con el ejemplo, con valores que permitan mostrar la importancia de los bosques más allá de las variables económicas.

El Día del Árbol puede ser la excusa para reflexionar (sólo la excusa, porque esta es una tarea de todos los días) cómo la cotidianeidad nos ha llevado a olvidarnos que sólo somos parte de un ecosistema mayor, a recuperar la unión con todos los seres de la naturaleza y a tener una conducta más respetuosa con nuestro entorno.

¡¡Feliz día!!   Equipo ADFEDUCA

Fuentes:
Argentina.ar
http://www.educ.ar/sitios/educar/recursos/
http://www.entrerios.gov.ar/CGE/recursosaprender/dia-del-arbol/#nacional?referente=docentes

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Acerca del Autor/a:

Sara Navarro

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