17 de agosto de 2014: 164º Aniverario del Fallecimiento del general José de San Martín

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El Bicentenario de nuestra Independencia, a cuyas puertas estamos, convoca de manera imperiosa al recuerdo y al análisis de la figura histórica del General José de San Martín.

A lo largo de la historia, las opiniones sobre nuestros héroes estuvieron siempre divididas porque no es fácil formar opinión objetiva, sin dejarnos invadir por las ideas de quiénes las escriben… Y si, somos un país de antinomias…

Pero afortunadamente, en este país de antinomias, San Martín es la figura suprema bajo la cual todas las antinomias han cedido…

Fue el hombre de una causa… Y de ahí su extraordinaria grandeza… A esa causa ofrendó su vida, a esa causa rindió su espada,  para esa causa fue genio, y por esa causa fue proscripto…

Recordemos la Argentina de los años 1815-1816… En esos tiempos parecía que la causa de la patria estaba perdida… El orden interno empezaba a entrar en la anarquía… Los caudillos comenzaban a asomarse… La capitanía general de Chile, en poder del enemigo, sólo obedecía a las órdenes de Marcó del Pont… El Alto Perú, dirigido desde Lima, estaba totalmente en poder de los realistas… Paraguay se había segregado del Virreinato… Uruguay, en manos de los patriotas, soportaba la amenaza de una invasión portuguesa… En Cádiz se preparaba la más grande expedición que habría arribado hasta entonces al río de la Plata…

 Solamente Buenos Aires era el refugio de la independencia de estas tierras y el resto de América (que no gemía bajo el mando de la opresión), no creía ya en el milagro de nuestra libertad…

En este contexto y como siempre ocurre en los tiempos difíciles, surgieron en nuestra tierra grupos de hombres flojos y grupos de hombres fuertes.

Los hombres flojos mandaron a un embajador para que se entrevistase con Lord Strangford, embajador británico en río, a los efectos de ofrecerle que tomara el gobierno y asumiera la protección de estas tierras…

Mientras tanto, San Martín realizaba el trabajo que solamente hacen los grandes de corazón y los grandes de ingenio, aunque se decía que su empresa era una quimera inalcanzable… Se decía además, que era un ambicioso y un ladrón…

Los comentarios de los hombres flojos en torno de su honestidad fueron acompañados de acciones ya que intentaron deponerlo de su gobierno en Cuyo para que no  pudiera llevar a cabo la expedición proyectada…

Pero el pueblo de Cuyo, tantas veces glorioso, se levantó entonces e impuso por la fuerza a San Martín en el gobierno…

Junto a estos hombres fuertes, a quienes la Patria tanto les debe, el General construyó su ejército… Eran pobres paisanos, eran gente de pueblo que  jalonaron los caminos de América con los signos de las cruces de sus sepulturas  al dar todo por la patria…

Mientras estas hazañas se realizaban, los hombres flojos seguían difamando y calumniando al Gran Capitán de los Andes…

 Así, con ese corazón bien templado y con su ejército se paró ante el enemigo en el Norte, traspusieron los Andes, se cubrieron de gloria en Chacabuco, glorificaron hasta el numen de esos hombres extraordinarios en Cancha Rayada y Maipo… Después el Perú; después el ostracismo.

Esta es la historia de ese hombre que al volver varios años más tarde al Río de la Plata, rehusó el gobierno diciendo que quería dar a los hombres que tanto mal habían hecho a la república, el ejemplo de demostrarles la diferencia que hay entre un hombre de bien y un malvado, según textuales palabras.

Este gran General fue el hombre de una sola causa: la causa de la Patria…

 No lo entristecieron ni la calumnia ni la intriga, porque el corazón granítico de los hombres templados en la lucha no cede ni ante la acción destructora del tiempo, ni ante la calumnia o la intriga de los hombres.

Por eso San Martín es dos veces grande: porque venció al enemigo y se venció a sí mismo con un renunciamiento que lo hizo el más grande entre los grandes.

A todos y a todas (gente de mi Patria):

De acuerdo con las expresiones que he vertido hasta aquí, me parece que la lección que nos ha dejado este prócer perdurará por los siglos de los siglos, mientras haya  un argentino de corazón bien templado… 

Recordemos siempre que el mundo está formado por hombres fuertes y por hombres flojos. Trabajemos entonces, por ser la  generación de una causa si somos fuertes… Sino  tendremos que ir a pedir la ayuda a terceros, como siempre hacen los hombres flojos…

Aquellos que prefieren ser lacayos, aquellos que viven  bajo el ala del águila que esclaviza a sus hermanos…

Hoy como ayer, nuestra Patria se debate entre ser libre o colonia…

Hoy como ayer el imperio cree que los pueblos más pobres de las Américas debemos ser sus colonias para pagarles el tributo de su estándar de vida…

Hoy como ayer existen hombres flojos, dubitativos, que piensan que la Argentina próspera y soberana libre política y económicamente, es una causa inalcanzable… A ellos debemos responderles con nuestras acciones cotidianas y las  palabras sanmartinianas que expresan: “no merecen ser libres los hombres que no estén dispuestos a luchar por ella…”

Luchemos por la Patria Libre y Soberana, no busquemos ejemplos ni imitaciones en ninguna parte, cuando tenemos en nuestra historia la página más pura que la humanidad ha producido hasta nuestros tiempos.

No busquemos inspiraciones extrañas cuando sabemos que el General San Martín, allá en los Andes, hace doscientos años, dejó escrita para todas las generaciones la gloria y la forma de alcanzarla.

 Gracias por compartir conmigo estas reflexiones…  Sarita

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Acerca del Autor/a:

Sara Navarro

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