9 de julio… Un día para los festejos y la reflexión…

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collage-2015-07-08 (3)¡¡Hola!!

Los párrafos de hoy inician con estas preguntas: ¿te pusiste a pensar cuánto hace que venís  festejando el 9 de julio?, ¿qué significado tiene para vos? , ¿es un feriado más?, ¿es un día clave de nuestra historia y nuestro futuro como Nación?, ¿es una jornada de reflexión?, ¿qué es para vos el 9 de julio?… Pensalo…

La líneas que siguen (acompañadas de datos históricos y de pensamientos de aquellos  personajes  que “la otra historia”, esa que nos enseñaban, nos mostró de forma equivocada o no nos mostró), pretenden reflexionar acerca de las cuestiones de partida expuestas. Por eso comenzamos con un comentario acerca del contexto histórico en que, el 9 de julio de 1816, se toma la decisión más importante para constituirnos como Nación Libre e Independiente… Veamos…

Eran esos tiempos uno de  los peores momentos para la Emancipación Americana… Simón Bolívar  había sido derrotado, las fuerzas realistas apenas podían ser contenidas por las Guerrillas de Güemes y Fernando VII se había instalado nuevamente en el trono de España… Como puede apreciarse el “clima” no era el mejor…

Mientras tanto, hacia el adentro de nuestro país pasaba esto: “…, muchos hombres y mujeres del pueblo, y junto a ellos, San Martín y Güemes, decididos a lanzarse a la guerra a muerte, o todo o nada, sabiendo que para 1816 a Fernando VII sólo le faltaba recuperar el territorio del ex virreinato del Río de la Plata, la única zona americana que resistía el avance de los españoles. Caía sobre los revolucionarios de estas tierras la enorme responsabilidad de resistir y extender la revolución hasta expulsar definitivamente a los españoles. En aquel contexto Alvear fue obligado a renunciar por la presión de ambos ejércitos el de los Andes liderado por San Martín y el del Norte por Álvarez Thomas que terminará asumiendo el Directorio y convocando finalmente el Congreso General Constituyente de Tucumán. 

El 24 de marzo -por aquel entonces fecha sin connotaciones nefastas- de 1816 comenzaron las sesiones del congreso bajo la presidencia del doctor Pedro Medrano. Fue elegido presidente el diputado porteño Pedro Medrano. Se resolvió que la presidencia sería rotativa y mensual, se designaron dos secretarios, Juan José Paso y José Mariano Serrano, diputado altoperuano.

El primer tema que tuvo que tratar el congreso fue el reemplazo del renunciante Director Supremo Ignacio Álvarez Thomas que había renunciado. Fue elegido para el cargo el diputado por San Luis, coronel mayor Juan Martín de Pueyrredón. El nuevo director debió viajar de inmediato a Salta para confirmar a Güemes como comandante de la frontera Norte tras la derrota de Rondeau en Sipe Sipe.

El tema siguiente fue el debate sobre la forma de gobierno. La mayoría de los congresales estaban de acuerdo con establecer una monarquía constitucional que era la forma más aceptada en la Europa de la restauración. La una de las pocas repúblicas que quedaba en pie en el mundo eran los Estados Unidos de Norteamérica.

En la sesión secreta del 6 de Julio de 1816 Belgrano que acababa de llegar de Europa tras su fallida misión, propuso ante los congresales de Tucumán, que en vez de buscar un príncipe europeo o volver a estar bajo la autoridad española, se estableciera una monarquía moderada encabezada por un príncipe Inca como una forma de reparar las injusticias cometidas por los conquistadores españoles contra las culturas americanas. Belgrano recibió el cálido apoyo de San Martín y Güemes. La idea también entusiasmó a los diputados altoperuanos que propusieron un reino con capital en Cuzco y se dio por seguro que esto permitiría la adhesión de los indígenas a la causa revolucionaria.

Es curioso observar como califican muchos historiadores la idea belgraniana del Inca. Casi sin excepción se burlan de ella tildándola de exótica. No usan el mismo calificativo para los zares, el príncipe de Luca o los integrantes de la realeza europea, ellos sí exóticos, que trataron de coronar los directoriales. Resulta que el único exótico es el Inca y no deja de ser interesante leer la definición de la palabra según el diccionario de la Real Academia Española: ‘Exótico: extranjero, especialmente si procede de país lejano’ Claro que para muchos escribas vernáculos siempre será más exótico un Inca, un gaucho, un criollo, un cabecita negra que cualquier parásito de las monarquías trasatlánticas.

Para los porteños, la coronación del Inca era inadmisible y ‘ridícula’. El diputado por Buenos Aires, Tomás de Anchorena propuso la federación de provincias debido a las notables diferencias que había entre las distintas regiones.

Fray Justo Santa María de Oro, hizo gala de su muñeca política y propuso que antes de tomar cualquier resolución sobre la forma de gobierno había que consultar a los pueblos de todo el territorio y amenazó con retirarse del congreso si no se tomaba esa resolución.
Las discusiones entre monárquicos y republicanos siguieron cada vez más acaloradamente sin llegar a ningún acuerdo.

Pueyrredón regresó a Tucumán y apuró a los diputados para que declarasen de una vez por todas la independencia y viajó a Buenos Aires.

Una comisión compuesta por los diputados Gascón, Sánchez de Bustamante y Serrano redactó una especie de plan de trabajo para el congreso en el que se incluía el tan deseado y demorado tema de la independencia que ponía muy nervioso al gobernador intendente de Cuyo, José de San Martín quien le escribía al diputado por Mendoza, Godoy Cruz: ‘¡Hasta cuando esperamos declarar nuestra independencia! ¿No le parece a usted una cosa bien ridícula, acuñar moneda, tener el pabellón y cucarda nacional y por último hacer la guerra al soberano de quien en el día se cree dependemos? ¿Qué nos falta más que decirlo? Por otra parte ¿Qué relaciones podremos emprender, cuando estamos a pupilo? Ánimo, que para los hombres de coraje se han hecho las empresas.’ 
En aquel contexto desfavorable, en aquel julio de 1816 en Tucumán, aquellos hombres de coraje, comenzaron a transitar el largo camino hacia la independencia.

El martes 9 de Julio de 1816 no llovía como en aquel 25 de mayo de hacía seis años. El día estaba muy soleado y a eso de las dos de la tarde los diputados del congreso comenzaron a sesionar. A pedido del diputado por Jujuy, Sánchez de Bustamente, se trató el ‘proyecto de deliberación sobre la libertad e independencia del país’. Bajo la presidencia del sanjuanino Narciso Laprida, el secretario, Juan José Paso preguntó a los congresales ‘si querían que las Provincias de la Unión fuesen una nación libre de los reyes de España y su metrópoli’. Todos los diputados aprobaron por aclamación primero la propuesta de Paso. En medio de los gritos de la gente que miraba desde afuera por las ventanas y de algunos colados que habían logrado entrar a la sala, fueron firmando el Acta de la Independencia que declaraba ‘solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas provincias romper los vínculos que las ligaban a los Reyes de España, recuperar los derechos de que fueran despojadas e investirse del alto carácter de nación independiente del Rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli.

En la sesión del 19 de Julio uno de los diputados por Buenos Aires, Pedro Medrano, previniendo la reacción furibunda de San Martín que estaba al tanto de las gestiones secretas en las que  involucraban a algunos congresales y al propio Director Supremo encaminadas a entregar estas provincias, independientes de España, al dominio de Portugal o Inglaterra, señaló que ‘antes de pasar al ejército el acta de independencia y la fórmula del juramento, se agregase, después de ‘sus sucesores y metrópoli’; esto más: ‘de toda dominación extranjera’, para sofocar el rumor de que existía la idea de entregar el país a los portugueses’.

La declaración iba acompañada de un sugerente documento que decía ‘fin de la Revolución, principio del Orden’ en la que los congresales dejaban en claro que les preocupaba dar una imagen de moderación frente a los poderosos de Europa que, tras la derrota de Napoleón no toleraban la irritante palabra revolución” (Felipe Pigna)

¿Imaginaste esos tiempos mientras leías la narración de Pigna? Nosotros y nosotras si y pensamos que proclamar la existencia de una nueva Nación: las Provincias Unidas en Sud América, libres e independientes de España y de cualquier otra potencia extranjera, fue  el rechazo valiente y patriótico a una realidad adversa, una realidad que pretendía que siguiéramos siendo colonia, fue un acto de gran coraje y un compromiso de verdaderos patriotas porque cada uno de esos hombres y mujeres de época antepusieron al concepto de Dependencia el de Independencia y sentido de Patria, a los intereses personales, el bien común, el esfuerzo conjunto en la lucha por la Causa Americana. Hombres y mujeres de voluntad sensata, férrea, de perseverancia incansable, quienes lo arriesgaron todo, sumaron esfuerzos y empujaron para que se lograra la afirmación jurídica que colocó al País en el marco de las Naciones Soberanas del Mundo.

Por eso te decíamos al principio: ¿pensaste en el sentido de la fecha que celebramos hoy? Hay veces que  nos parece  un hecho lejano, ajeno… Y eso nos pasa cuando escuchamos frases como: “Romper las cadenas de la opresión”,”’Formar una nueva y gloriosa Nación”… Parecen expresiones grandilocuentes, hasta exageradas, pero como pudiste observar, en 1816 eran parte de la realidad cotidiana, de los desafíos que se planteaba una dirigencia política muy joven que, con audacia, asumía grandes riesgos. Ser independientes en 1816 significaba iniciar un camino nuevo, desconocido, incierto… Y no tuvieron temor en recorrerlo porque supieron valientemente aceptar desafíos con verdadero amor por la Patria.

¿Te preguntaste cuál es nuestro desafío hoy?, ¿pensaste en el significado del concepto independencia en la actual coyuntura histórica?, ¿somos más independientes porque portamos la bandera, cantamos el himno, usamos la escarapela y figuramos en un mapa con un nombre propio que nos identifica como país y nos da una nacionalidad?

Nos parece que esta última pregunta sugiere una respuesta rápida: rotundamente no, diríamos ¿cierto? Porque ser independientes hoy debería significar que, como ciudadanos y ciudadanas, asumimos el desafío de construir juntos, día a día, un país que merezca ser vivido, creando en nosotros la convicción de que el desafío es posible… Porque este 9 de julio, como bien expresa Blas García: “… reivindicamos la lucha del Pueblo contra la permanente agresión política, económica y cultural neocolonial, que busca disolver la identidad nacional y condenar a nuestra Patria a la condición de factoría de las metrópolis imperialistas.

La alternativa histórica es entre independencia económica o subdesarrollo y miseria, e implica optar entre aceptar la dependencia del país o luchar por una nación justa, libre y soberana.
Tomamos el ejemplo de José de San Martín, que para la Declaración de la Independencia, se impuso militarmente a los españoles y políticamente a aquellos sectores vinculados a la élite de Buenos Aires que ya estaban negociando, tanto con España como con Inglaterra, la dependencia argentina.
Ahora debemos pelear para desenmascarar el aparato de la colonización mental montado por los países centrales y sus operadores internos con el objetivo de perpetuar la dependencia.”

Por eso, en momentos como estos no olvidemos la historia… Tengamos siempre presente que nuestra Independencia estuvo y  está amenazada siempre por sectores externos e internos. Así nos ocurrió en 1816, en 1930 con el Golpe a Yrigoyen, en 1955 con el Golpe a Perón y la Revolución Fusiladora, el Golpe Cívico-Militar de 1976, en 1982 con la Guerra de Malvinas, en 2001 con la crisis económica y financiera producida por la dependencia extrema de la deuda externa…

También, en tiempos como el presente, recordemos a aquella joven generación revolucionaria de 1816 y enarbolemos las Ideas Emancipadoras de Nuestra Latinoamérica con Chávez en Venezuela, Lula Da Silva en Brasil, Correa en Ecuador, Evo en Bolivia, Néstor kirchner (a partir de 2003) en nuestro país… Ellos comenzaron a gestar un nuevo espacio de libertad e independencia para nuestros pueblos pero otra vez, como siempre, los enemigos de afuera aliados con sectores “de adentro” buscan, denodadamente y por todos los medios, apagar los ideales de una Latinoamérica Unida, Justa, Libre y Soberana…

Tal vez la diyuntiva de hoy, nuevamente, sea Liberación o Dependencia, Soberanía o fondos buitres… Por eso, desde cada uno de los lugares donde nos encontremos es necesario trabajar con mayor ahínco por nuestra Patria y por la Patria Grande Liberada.

Que hayas celebrado este 9 de julio con alegría esperanzadora, con madurez reflexiva y desde el verdadero compromiso de amor por la Patria.    Equipo ADFEDUCA.

 

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Acerca del Autor/a:

Sara Navarro

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