Formosa … Ese Mosaico cultural (Cuarta parte) -Los Wichí-

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¡¡Hola!!

Tal como lo habíamos prometido semanas atrás vamos a comenzar a caracterizar una de las poblaciones aborígenes que habitan nuestra provincia: los Wichí… Comenzaremos hoy con algunas características que los distinguen de otros pueblos originarios y complementaremos la temática en sucesivas publicaciones.

La cultura Wichí es una de las culturas del Gran Chaco, con características similares a la de las demás etnias de pueblos originarios por su relación con la naturaleza: el contacto permanente con el monte, el río, los pájaros. En Formosa la población Wichí ascendería aproximadamente a unas 20.000 personas ubicadas históricamente a orillas de los ríos Pilcomayo y Bermejo, preferentemente hacia el oeste, en los departamentos Bermejo, Matacos, Patiño y Ramón Lista. La lengua Wichí pertenece a la familia lingüística Mataco-mataguaya y es considerada la más vital de las lenguas indígenas de Argentina, ya que en todos los hogares la hablan.

Los wichí (“la gente que se diferencia”) son un pueblo de cazadores, recolectores y pescadores, originariamente nómade, que llegó al oeste de la Provincia de Formosa desde el río Guapay o río Grande (Departamento de Santa Cruz, Bolivia) hacia fines del siglo XVII movidos por presiones de otros pueblos que los forzaron a buscar nuevas tierras.
Tradicionalmente se organizaban en conjuntos de bandas aliadas que se desplazaban cíclicamente por un determinado territorio. Actualmente, en cada una de las aldeas Wichí, existe un jefe político o cacique, un concejo de adultos y un shamán. Muchas veces estas autoridades coexisten con centros vecinales o delegaciones civiles. A partir del año 1992 comenzó a organizarse la Asociación Inter-Wichí con la finalidad de lograr una mayor visibilidad y peso político dentro de la sociedad y una mayor representatividad para defender sus derechos territoriales y sociales.

Los Wichí tienen una economía tradicional llamada “marisca” que incluye una serie de actividades productivas. Los hombres cazan, pescan, y también realizan todo tipo de changas en ámbitos rurales y urbanos. Las actividades de recolección son realizadas por las mujeres. Las familias también crían ganado menor y mayor en pequeña escala y tienen animales de granja. Complementan la economía doméstica con la confección de artesanías en madera y fibra de chaguar.

Para entender la economía Wichí, basada en la no-acumulación y en la distribución de bienes, es necesario conocer su cosmovisión y su relación con el medio ambiente. Otra idea crucial que los caracteriza es la “cultura de lo mínimo”, de acuerdo a la cual se trata de utilizar lo que la naturaleza brinda en cada época del año. A pesar de la abundancia que exista en el medio, el consumo es siempre sobrio, austero, el Wichí no acapara ni acumula.

La recolección de miel de bosque es una actividad tradicional en la cultura wichí. La miel se utiliza como alimento y en la medicina tradicional.

Teniendo en cuenta esto, actualmente se está implementando el Proyecto “Apicultura en el Monte”. El mismo se desarrolla en el oeste de la Provincia de Formosa, y tiene por protagonistas a veintidós familias de la etnia wichí pertenecientes a cinco comunidades. La zona pertenece al chaco árido, con temperaturas máximas de unos 45ºC y lluvias del orden de los 650 a700 mm por año, concentradas entre diciembre y marzo.
La asistencia de AFLDH, canalizada por EPRASOL como organismo ejecutor local socio del Bosque Modelo Formoseño, está enfocada a capacitar integralmente a las familias beneficiarias para la producción apícola orientada, en una primera etapa, al autoconsumo de manera de enriquecer su dieta, con la perspectiva de un futuro incremento de la producción que posibilite el trueque y la comercialización de miel y algunos subproductos.
Los objetivos generales del proyecto, a ser alcanzados sin romper los circuitos económicos sociales actuales, son:

Incorporar conocimientos nuevos a los propios, sobre todo en lo que hace al manejo de un apiario convencional.

Mejorar la calidad alimentaria a través de la actividad apícola a escala familiar.

Lograr una mejor calidad de vida de las familias beneficiarias del proyecto a través de un incremento en sus ingresos monetarios, a través de la comercialización de la miel y algunos subproductos.

Orientar la actividad hacia el consumo familiar y ciertas posibilidades de trueque-venta en los mercados locales.

Son objetivos específicos del proyecto:

Aprovechar los conocimientos sobre las especies melíferas (en relación con las épocas de floración en el año, especies melíferas, tipos de miel, etc.).

Lograr un manejo adecuado de las colmenas y de sus productos.

Generar en la zona recursos humanos capaces de multiplicar las enseñanzas en el futuro a otras familias que deseen reproducir la actividad.

El proyecto tuvo un alto impacto positivo en las comunidades donde se implantó y generó gran entusiasmo, aun entre familias que no recibieron elementos de trabajo. A efectos de atender esta nueva demanda hacia el proyecto, se permitió su participación en las actividades de capacitación, de manera de facilitar su entrada en producción en el futuro próximo. Esto implicará un fuerte incremento en el número de familias participantes, con la consiguiente extensión de los beneficios del proyecto.

Por su parte, las familias beneficiarias que actualmente cuentan con colmenas esperan aumentar la cantidad de cajones en producción aprovechando los conocimientos y experiencia adquiridos durante esta etapa.

Es importante destacar que muchos de los participantes son jóvenes, que encuentran en las actividades apícolas una ocupación dignificante y provechosa con un buen potencial de desarrollo.

En una primera instancia, se experimentaron algunas dificultades en relación con la participación de las mujeres. Sin embargo, luego de concurrir a una actividad de capacitación organizada por la comunidad toba Com’lec, los participantes wichí empezaron a cambiar su opinión puesto que en el grupo toba las mujeres son muy activas. Se ha logrado, en consecuencia, un importante avance en el tema y es factible que la participación femenina se incremente en la segunda etapa del proyecto.

La interacción con el proyecto JICA con la comunidad toba Com’lec y el Bosque Modelo Formoseño, así como la perspectiva de un esfuerzo conjunto entre tobas, wichís y criollos abre un panorama interesante para el desarrollo de la apicultura en la zona. La posibilidad de obtener excedentes susceptibles de comercialización con certificado de producción orgánica resulta atractiva y será explorada. Asimismo, sería conveniente profundizar en una próxima etapa las oportunidades y desafíos atinentes a la comercialización de la miel de manera de asegurar un buen ingreso a los productores.

Las perspectivas de desarrollo futuro del proyecto son muy prometedoras y muestran el fuerte impacto del proyecto como catalizador del cambio productivo con conciencia ambiental y el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades wichí del oeste formoseño.

Quedan otros aspectos relevantes para conocer  con mayor profundidad a este Pueblo… Si están de acuerdo, podemos continuar con este cometido, próximamente.

¡¡Hasta entonces!!    Sarita

Fuentes consultadas:

– Políticas Indígenas en la Provincia de Formosa. Mimio. Gobierno de la provincia de Formosa.

http://www.ambiente.gov.ar/?idseccion=161

http://www.banadolaestrella.org.ar/c_patrimoniocultural.htm

 

 

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Acerca del Autor/a:

Sara Navarro

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