La Ley 1420 en su Contexto Histórico-Político. Una Mirada desde la Visión Nacional

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Un día como hoy, 8 de julio, pero del año 1884 se sancionaba (en nuestro país) la Ley de Educación Común, Laica, Gratuita y Obligatoria Nº 1420.

Desde TU PORTAL, recordamos este momento histórico extractando un fragmento del libro: “Historia de la Argentina”, que la analiza en su contexto histórico-político: es una mirada desde la Visión Nacional, la otra cara de la Ley 1420.

“…Jauretche analizó, en su libro Pantalones cortos, el fenómeno de la colonización pedagógica, es decir, el rol jugado por la educación pública organizada en esta época con contenidos dirigidos a transmitir ideas de la oligarquía, creando mentalidades coloniales a través de la historia mitrista, la geografía europeísta, la literatura exótica o de ficción, etc. Sin embargo, le reconocía a la Ley 1420 su función progresiva en cuanto factor de cohesión de la sociedad argentina, facilitando la incorporación de la creciente inmigración que se producía por entonces. Así, sostuvo: ‘No soy antiliberal por antiliberalismo. Soy nacional. Soy antiliberal en la medida en que lo liberal sea antinacional’ y de ahí derivaba su evaluación particular sobre la enseñanza estatal, obligatoria y laica: ‘He criticado [a la Ley 1420] su orientación pero sin modificar en nada la admiración que tengo por su obra alfabetizadora y social, nos salvó de ese peligro que es fácilmente perceptible cuando uno se aproxima, aún hoy a las colonias donde la primitiva población se estableció por grupos nacionales […] Una escuela confesional en aquellas circunstancias sería predominante de las órdenes extranjeras, ayudadas por sus respectivos gobiernos: desde esta escuela modelarían el espíritu de los descendientes de los inmigrantes, conforme al sentido de su país natal, manteniendo a los niños en el espíritu de la colonia y aislados del resto del país […] Además, esta escuela pública eliminó la escuela particular, jerarquizada por estatus sociales’.

Asimismo, es evidente que la ley eliminaba obstáculos y prejuicios tradicionales para ampliar el conocimiento científico de los alumnos. Por otra parte, como se ha señalado, en el proyecto se planteaba como objetivo robustecer la conciencia nacional con la profundización de los conocimientos sobre nuestra geografía, historia, literatura, música, etc. Sin embargo, así como la federalización de Buenos Aires llegó tardíamente, cuando ya estaban trazados los ferrocarriles en abanico hacia el puerto y el capital británico había echado las bases de su dominación, algo semejante ocurrió con los contenidos que nutrieron a la ley de educación. Como sucede en toda sociedad, la clase dominante impone sus ideas en la medida en que esta clase dominante se consolida y el Partido Autonomista Nacional declina, en los últimos años del siglo XIX y los primeros del siglo XX, la enseñanza pública adoptará valores enciclopedistas, europeístas y liberal-conservadores que en 1910 Ricardo Rojas denunciará en su libro La restauración nacionalista y Jauretche condenará, muchos años después, en Los profetas del odio y la yapa y el Manual de zonceras argentinas.

La Ley 1420 de Educación Común, laica, gratuita y obligatoria quedó aprobada. La educación sería obligatoria para los niños de seis a catorce años de edad, se propiciaba la enseñanza mixta, se suprimían los premios y se desterraban los castigos aflictivos y humillantes, así como se imponía la vacunación antivariólica. En la ley se privilegió la centralización de la educación y su subordinación a la burocracia, a través de un sistema de inspección. Organismos que no estaban dentro de ese esquema, como las sociedades populares de educación y las bibliotecas populares, eran promovidos por la ley pero como organismos complementarios. No se ocupó de la Enseñanza Media, que quedó sin una legislación específica.

En 1885 se sancionó la Ley Universitaria, Nº 1579, conocida como Ley Avellaneda porque fue él quien la propulsó.

En la década del 80, mejorada la situación de los sectores agroexportadores, había decaído el ímpetu proteccionista de la década anterior, y no se fomentaba la industria. Sin industria, no tenía sentido la enseñanza técnica. Sin embargo, el ministro Manuel Pizarro quiso diversificar los estudios secundarios, estableciendo escuelas de enseñanza técnica y profesional en edificios diferentes de los orientados hacia lo humanístico. Sarmiento, superintendente general de Escuelas, desestimó el proyecto…”

 Equipo ADFEDUCA

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Acerca del Autor/a:

Sara Navarro

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