Las ideas pedagógicas de Antonio Gramsci

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pizap.com14260262450271¡¡Hola!!

Vamos a comenzar a responder una de las preguntas que nos planteáramos días atrás: ¿qué tienen en común Gramsci y Freire?

Antes de explicitar la respuesta creo que deberíamos saber quién fue Antonio Gramsci y qué pensaba acerca de la realidad, la educación y la escuela, ¿te parece bien?

Comencemos entonces…

Antonio Gramsci nació en Ales (Cerdeña – Italia), el 22 de enero de 1891, fue el cuarto de los siete hijos de Francesco Gramsci y Giuseppina Marcias. Siendo niño, su familia se estableció en el pueblo de Sòrgono y, en esa época, sufrió de una caída, luego de la cual se manifestó una enfermedad que le dejaría una malformación física de por vida: su columna, de hecho, fue lentamente encorvándose, a pesar de los vanos intentos médicos por detener la deformación.

Vivió en un ambiente familiar difícil, sobre todo por su inquieto padre, protagonista en 1897 de una suspensión en su trabajo y un arresto por irregularidades administrativas. En 1905, se las arregló para inscribirse en la escuela de Santu Lussurgiu, y tres años más tarde (en 1908) se cambió a la escuela secundaria Dettori de Cagliari, ciudad donde, en la práctica, comenzó a llevar una vida independiente; también empezó a leer los periódicos socialistas que su hermano Gennaro le enviaba desde Turín.

Junto con muchos jóvenes de la secundaria Dettori, Gramsci participó en  lo que se denominaba “batallas”, para exigir libertad de pensamiento y en discusiones de carácter político y cultural.

Cagliari, en ese entonces, era una ciudad culturalmente vibrante, y en su seno se propagaban los primeros malestares sociales que tendrían un gran impacto en su formación. En la escuela se distinguía por sus vivos intereses culturales, leía mucho, pero también reveló una gran habilidad para las ciencias exactas y las matemáticas.

Después de obtener su bachillerato, en 1911, ganó una beca para estudiar en la Universidad de Turín. Se movió bien en esa ciudad, y se matriculó en la Facultad de Humanidades. Allí trabó amistad con el socialista Angelo Tasca.

Vivió sus años universitarios en una Turín industrializada, en la que ya se habían desarrollado industrias como Fiat y Lancia. Es en este período de gran agitación social cuando maduró su ideología socialista. En Turín también frecuentaba ambientes inmigrantes de Cerdeña; el interés en su tierra natal, de hecho, siempre estaría vivo en él, tanto en las reflexiones generales sobre el problema del Sur como en cuanto a sus costumbres y tradiciones.

Los intereses políticos lo vieron incansable organizador de numerosas iniciativas, tanto es así que unos pocos años más tarde se trasladó a Rusia. Contrajo matrimonio en Moscú con una talentosa violinista que le daría dos hijos, para quienes (desde la prisión italiana donde más tarde sería encarcelado), escribió una serie de conmovedoras fábulas publicadas bajo el título de “El árbol del erizo“.

Aunque adhería al Partido Socialista, estaba convencido que debía crear uno nuevo, de acuerdo con las directrices de escisión indicadas por la Internacional Comunista. Así, en enero de 1921 comenzó en Livorno el 17° Congreso Nacional del Partido Socialista; las diferencias entre los distintos grupos llevaron al intelectual italiano y la minoría de comunistas a romper con los socialistas. En el mismo mes de ese año, en el histórico encuentro en San Marco, fundó el Partido Comunista de Italia: Gramsci sería miembro del Comité Central.

En 1926 fue detenido por la policía fascista a pesar de tener inmunidad parlamentaria. El rey y Benito Mussolini por su parte, disolvieron la Cámara de Diputados, prohibiendo a los comunistas. Gramsci y todos los diputados comunistas fueron procesados y confinados: inicialmente, fue destinado a la isla de Ustica; más tarde a la cárcel de Civitavecchia y Turi.

Las condiciones carcelarias y el abandono en el que se encontraba contribuyeron a acrecentar sus sufrimientos físicos y mentales. Fue liberado, ya moribundo, a los 46 años…

Murió tras una lenta agonía, en 1937, después de once años de cárcel, sin haber vuelto a ver a su familia.

En los años de prisión, escribió 32 libros de filosofía y política, definidos entre los más inteligentes y agudos del siglo… Publicados por la editorial Einaudi después de la guerra, son conocidos en todo el mundo como los “Cuadernos de la cárcel“, y gozan todavía de innumerables traducciones y alta estima por intelectuales de todo el mundo.

Ahora bien, el concepto de hegemonía es central en el desarrollo del pensamiento político y educativo de Antonio Gramsci. Tanto si se sirve del término “hegemonía”, como si utiliza términos equivalentes (por ejemplo, “dirección intelectual y moral“), lo que más le interesa a Gramsci es la importancia esencial del marco de referencias en el cual el concepto se enraíza… Comencemos a reflexionar acerca del mismo a través de un breve audiovisual que cuelgo aquí abajo.

 Profundizaremos esto juntos, juntas en sucesivas entregas. ¡¡Hasta entonces!! Sarita.

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Acerca del Autor/a:

Sara Navarro

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