Preparando el 24 de marzo: “Semana de reflexión” (Parte 3)

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519a86abc4c76Los libros prohibidos

A partir de 1976, a los múltiples homicidios de personas, se sumaron los asesinatos de libros,  voces, ideas,  poesía… También las conciencias se silenciaban  porque cualquiera que tuviera una biblioteca bien surtida, durante los siete años trágicos de la dictadura temió ser calificado como “subversivo” por estos nuevos  inquisidores…

Las prohibiciones respecto de lo expresado anteriormente se comunicaron  a las escuelas y bibliotecas a través de Disposiciones y Circulares.  Te presento dos, aquí abajo a manera de ejemplo (leelas con atención):

Resol.-FFyH-1

Resol.-FFyH-2Resolución-de-la-prohibición-de-los-libros-de-Paulo-FreireEl Diario La Nación, del 30 de abril de 1976, publica: “En uno de los predios del Regimiento de Infantería Aerotransportada 14, en el camino a La Calera, fueron quemados miles de ejemplares de libros y revistas. Expresó el jefe que acompañó a los periodistas hasta allí que indudablemente no habría de encontrarse entre los volúmenes sino literatura de exaltación de Marx, el Che Guevara, Fidel Castro, etcétera, y sin duda, no había ninguna publicación que se refiere a próceres como San Martín y Belgrano, los americanos Bolivar y Sucre, y personalidades civiles como Saenz Peña. 

En un comunicado se manifiesta que el comando del Tercer Cuerpo de Ejército quemaba esa documentación perniciosa que afecta el intelecto y nuestra manera de ser cristiana. A fin de que no quede ninguna parte de estos libros, folletos y revistas, con este material continuar engañando a nuestra juventud sobre el verdadero bien que representan nuestros símbolos nacionales, nuestra familia, nuestra Iglesia y, en fin, nuestro más tradicional acerbo espiritual, sintetizado en Dios Patria y Hogar. 

Los elementos que se destruyen surgieron de allanamientos a centros de distribución que se dedicaban específica y especialmente a este tipo de difusión…”

Así lo confirma este vídeo de la época:

Como pudiste observar, estas y muchas otras acciones similares se constituyeron en la más pura tradición del fundamentalismo político y religioso… Al igual que los fuegos santos de la Inquisición, las quemas canónicas de la dictadura de Franco, las llamas en la Bebelplatz en el Berlín nazi y la piromanía “occidental y cristiana” de los militares chilenos, los  miembros del autodenominado Proceso creían en la práctica purificadora del fuego en su afán por perseguir y reducir, literalmente a cenizas, “la infiltración marxista“…

El 6 de julio de 1977, la Revista “Para Ti” publicaba:

“En muchos colegios los alumnos vieron con cierto asombro que un día cualquiera su profesor les presentaba a un señor bien vestido que traía un portafolios. Luego de ser presentado, el señor empezaba a disertar sobre un tema que nada tenía que ver con la clase.
Esas visitas extrañas se repitieron en nuestros colegios desde 1972 hasta no hace muchos meses. Los visitantes eran personajes siniestros como el pedagogo brasileño Paulo Freire, que desparramó en aulas Argentinas su repetido campanilleo sobre ‘El papel del oprimido y el papel del opresor’. En algunas escuelas religiosas, un sacerdote utilizaba las horas de clase de religión para exponer teorías tan increíbles como esta:

(Este párrafo está grabado por un alumno y descubierto por su padre) ‘La violencia de abajo engendrada por la violencia de arriba. Ustedes tienen que saber quiénes fueron el Che Guevara y Camilo Torres. No les queden dudas que sus profesores, de encontrarse en situaciones distintas, también estarían por ahí poniendo bombas”.

ESTO SE LO PUDIERON HABER ENSEÑADO A SU HIJO.”… Así finaliza el artículo de la mencionada revista…

Un año antes de la citada publicación, en julio de 1976, fue designado Director Ejecutivo de la Editorial Universitaria de Buenos Aires (EUDEBA) el político socialista Luis Pan, quien le entregó al Comando del I Cuerpo de Ejército parte del fondo editorial con los libros censurados. El 27 de febrero del 77, el teniente primero Xifra dirigió el operativo que terminó con la quema de casi noventa mil volúmenes en un predio de Palermo.

El delirio piromaníaco de la dictadura siguió con su plan… En 1977 la Biblioteca Popular Constancio C. Vigil de Rosario fue saqueada y miles de libros fueron quemados. Entre ellos los del poeta Juan L. Ortíz.

Otro tanto sucedió con los libros de Mempo Giardinelli, Eduardo Mignogna, Enrique Medina, Tomás Eloy Martínez, Griselda Gambaro, Eduardo Galeano, Elsa Bonermann y Rodolfo Walsh entre muchos otros.

La quema de libros más grande que concretó la dictadura fueron los del Centro Editor de América Latina, el sello de Boris Spivacow quien, además, tuvo un juicio “por publicación y venta de material subversivo“. Fue sobreseído pero el millón y medio de libros y fascículos ardieron en un baldío de Sarandí. Otro de los editores perseguidos fue Daniel Divinsky, creador de Ediciones de la Flor quien, junto a su esposa, fue detenido durante 127 días y luego partió al exilio.

Evidentemente la dictadura militar tuvo un planificado proyecto de control y censura de la cultura, la educación y la comunicación… Gracias a ese Proyecto puesto en marcha  las bibliotecas escolares y populares, editoriales y revistas visibles adelgazaron, se hicieron más pequeñas, pero las invisibles (donde vivían los libros de Benito Marianetti, El Principito de Antoine de Saint-Exupéry, Crimen y castigo de Fiódor Dostoievski, Nuestra América y otros ensayos de José Martí y Pedagogía del oprimido de Paulo Freire, entre otros) no fueron alcanzadas por el fuego: siguieron intactas hasta el 83…

Esas bibliotecas invisibles, resguardaron bibliografía que hoy vuelve a circular como preguntas, que están a nuestra disposición para la reflexión. Son libros que irrumpen con el peso de la memoria, que se presentan a nuestras vidas habiendo recobrado sus fuerzas porque se han encontrado con aquella parte que los completa: los nuevos y viejos-nuevos lectores y lectoras.

Hasta aquí llegamos hoy en este intento de conocer, reflexionar acerca del pasado para no perder la memoria… Quería que lo hiciéramos desde otros puntos de partida a los habituales en el campo de los derechos humanos y las exposiciones intelectualistas acerca de lo acontecido en aquel período oscuro de nuestra historia… Intenté hacer una apretada síntesis, un disparador en el proceso concientizador (diría Freire)…

Espero que esta entrega te haya movilizado y que puedas trabajar el material con tus compañeras y compañeros junto a los chicos y chicas del Secundario y del Nivel Superior.

Envianos tus aportes y comentarios. Por mi parte, aquí me quedo esperándolos. ¡¡Hasta entonces!! Sarita

Fuentes:

http://www.taringa.net/posts/info/1864283/Oh-los-militares.html

http://www.ffyh.unc.edu.ar/alfilo/libros-prohibidos/

 

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Acerca del Autor/a:

Sara Navarro

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