Simón Rodríguez

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Paqui Delgado_Simon Rodriguez

¡¡Hola!!

¿Te acordás que cuando cursábamos la carrera docente estudiábamos Historia de la Educación? Desde Quintiliano, pasando por Rousseau, Comenio y etc etc, muchos pedagogos fueron incorporándose a los contenidos programáticos que debíamos manejar… De nacionalidades variadas, muy pocos pertenecientes a nuestro país y casi ningún Latinoamericano… Por eso me pareció importante que,si queremos una Educación para Latinoamérica debemos sentar las bases desde Latinomérica y qué mejor oportunidad que, para empezar, lo hagamos conociendo el pensamiento de Simón Rodríguez a quien llamaron: el maestro de América

Nació en Venezuela, el 28 de octubre de 1769, fue maestro de Simón Bolívar e impulsor de una política educativa innovadora y libertaria, llevó a la práctica (como muy pocos lo hicieron) los ideales de «libertad, igualdad y fraternidad». De él se dijo que era «el más cuerdo hijo de la América hispánica»

Para adentrarnos en su figura, se puede reproducir tres textos del escritor uruguayo Eduardo Galeano, contenidos en sus libros Memoria del fuego 2. Las caras y las máscaras (Buenos Aires, Siglo XXI Editores, 2010), y Los hijos de los días (Buenos Aires, Siglo XXI Editores, 2012). 

Simón Rodríguez (1796 -San Mateo)

Orejas de ratón, nariz de borbón, boca de buzón. Una borla roja cuelga, en hilachas, del gorro que tapa la temprana calva. Los anteojos, calzados por encima de las cejas, rara vez ayudan a los ojos azules, ávidos y voladores. Simón Carreño, Rodríguez por nombre elegido, deambula predicando rarezas.

Sostiene este lector de Rousseau que las escuelas deberían abrirse al pueblo, a las gentes de sangre mezclada; que niñas y niños tendrían que compartir las aulas y que más útil al país sería crear albañiles, herreros y carpinteros que caballeros y frailes.

Simón el maestro y Simón el alumno. Veinticinco años tiene Simón Rodríguez y trece Simón Bolívar, el huérfano más rico de Venezuela, heredero de mansiones y plantaciones, dueño de mil esclavos negros.

Lejos de Caracas, el preceptor inicia al muchacho en los secretos del universo y le habla de libertad, igualdad, fraternidad; le descubre la dura vida de los esclavos que trabajan para él y le cuenta que la no meolvides también se llama Myosotis palustris. Le muestra cómo nace el potrillo del vientre de la yegua y cómo cumplen sus ciclos el cacao y el café. Bolívar se hace nadador, caminador y jinete; aprende a sembrar, a construir una silla y a nombrar las estrellas del cielo de Aragua. Maestro y alumno atraviesan Venezuela, acampando donde sea, y conocen juntos la tierra que los hizo. A la luz de un farol, leen y discuten Robinsón Crusoe y las Vidas de Plutarco.

Las ideas de Simón Rodríguez:«Para enseñar a pensar» (1826 – Chuquisaca) 

Hacen pasar al autor por loco. Déjesele trasmitir sus locuras a los padres que están por nacer.

Se ha de educar a todo el mundo sin distinción de razas ni colores. No nos alucinemos: sin educación popular, no habrá verdadera sociedad. Instruir no es educar. Enseñen, y tendrán quien sepa; eduquen, y tendrán quien haga.

Mandar recitar de memoria lo que no se entiende es hacer papagayos. No se mande, en ningún caso, hacer a un niño nada que no tenga su «por qué» al pie. Acostumbrado el niño a ver siempre la razón respaldando las órdenes que recibe, la echa de menos cuando no la ve, y pregunta por ella diciendo: «¿Por qué?». Enseñen a los niños a ser preguntones, para que, pidiendo el porqué de lo que se les manda hacer, se acostumbren a obedecer a la razón: no a la autoridad, como los limitados, ni a la costumbre, como los estúpidos.

En las escuelas deben estudiar juntos los niños y las niñas. Primero, porque así desde niños los hombres aprenden a respetar a las mujeres; y segundo, porque las mujeres aprenden a no tener miedo a los hombres.

Los varones deben aprender los tres oficios principales: albañilería, carpintería y herrería, porque con tierras, maderas y metales se hacen las cosas más necesarias. Se ha de dar instrucción y oficio a las mujeres, para que no se prostituyan por necesidad, ni hagan del matrimonio una especulación para asegurar su subsistencia.

Al que no sabe, cualquiera lo engaña. Al que no tiene, cualquiera lo compra.

Fuente:  Portal.educ.ar

Espero que te hayas deleitado, como yo, con la lectura de una partecita de la vida e ideas de Simón Rodríguez. Más adelante trataremos de profundizar su caminar en pos de sus ideales. 

¡¡Que tengas un muy buen día!!

Sarita

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Acerca del Autor/a:

Sara Navarro

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