¿Trabajamos un cuento prohibido? El pueblo que no quería ser gris.

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pizap.com14718798056341Seguramente, hace unos días atrás, cuando se conmemoraba el fallecimiento del General Don José de San Martín, habrás trabajado (junto a tus alumnos y alumnas) los conceptos de libertad, paz y justicia tan encarnados en la vida de este gran prócer argentino… Estos conceptos, que se constituyen en derechos inalienables a la persona humana, han sido olvidados y/o manoseados por los gobiernos liberales (de facto y/o democráticos) que dirigieron los destinos de nuestra Patria… Actualmente nos vuelve a pasar…

Por eso me parece oportuno hoy retomarlos, lanzando la propuesta (según sea el Nivel Educativo en el que desempeñas tu función), de ligar la enseñanza de la Memoria a los Derechos de quienes vivimos en sociedad (el derecho a la vida, a elegir a sus gobernantes, a expresarse a través de la literatura, a opinar libremente, etc.) y particularmente a los Derechos de la Infancia promulgados internacionalmente (el derecho a la identidad, a la educación, a la salud física y psíquica, a elegir y expresarse libremente, etc).

Creo que un abordaje adecuado para enmarcar nuestras propuestas didácticas sería proponer situaciones de ejercicio democrático que permitan a los alumnos y alumnas ir avanzando en su formación ciudadana…

Entre los múltiples disparadores que existen para tal cometido elegí uno de los cuentos infantiles prohibidos durante la última dictadura militar. Se llama: “El pueblo que no quería ser gris” escrito por Beatriz Doumerc e ilustrado por Ayax Barnes.

Antes de adentrarnos en el argumento, la pregunta surge de suyo: Pero… ¿qué era, de esos cuentos infantiles, lo que tanto molestaba a la dictadura? La respuesta más clara surge en estas palabras de Laura Devetach (autora del libro “La torre de cubos”): “…lo que les molestaba era que se pusieran en evidencia desde el texto mecanismos sociales y de la vida privada que no era bueno divulgar con su propio nombre en una obra para niños. Nada de hablar de la brecha entre pobres y ricos, de los avatares cotidianos de la gente común y de alguna otra cosa no tan común dentro de esta sociedad”.

Y como en la sociedad de la dictadura esos cuentos intentaban acercarse a los chicos y chicas exponiendo la realidad, sin prejuicios, fueron prohibidos…

“El pueblo que no quería ser gris”, publicado por el sello Rompan Filas en 1975, cuenta la historia de un rey al que no le interesaban las personas y sólo daba órdenes. Un día ordenó que todos pintaran sus casas de gris. Todos lo hicieron menos uno, que vio una paloma roja, azul y blanca y se le ocurrió usar esos colores para pintar su casa y esa idea se fue contagiando entre los vecinos del pueblo y llegó a la comarca cercana  “…Y como pueden ustedes imaginar este cuento que acá termina, por otro lado vuelve a empezar”.

Una notificación a la Editorial, basada en el Decreto N°1888 del 3 de septiembre de 1976, expresaba: “De mi mayor consideración: me dirijo a usted a efectos de poner en su conocimiento que, por Resolución 437/76 SC, se prohíbe la circulación por los servicios postales de la Empresa, de las publicaciones tituladas «La Ultrabomba” y «El pueblo que no quería ser gris», editadas en la Capital Federal de conformidad con los prescripto en el artículo 10 del Decreto del Poder Ejecutivo Nacional N° 1888/76. Saluda a usted atentamente (Aldo Colli, Jefe de la Sección Promoción del Departamento de Correos)”. 

Entre los argumentos, se consideraba que vulneraba el poder arbitrario, la obediencia incuestionable, el fomento del prejuicio e inculcaba las decisiones colectivas para la vida ciudadana.

¿Qué te parece si lo leemos juntos, juntas, primero para luego pensar acciones que nos permitan trabajar el texto con los chicos y chicas de la escuela? Acá abajo lo presento:

“El pueblo que no quería ser gris

REYgrisHabía una vez un rey grande, en un país chiquito.
En el país chiquito vivían hombres, mujeres y niños.
Pero el rey nunca hablaba con ellos, solamente les ordenaba.
Y como no hablaba con ellos, no sabía lo que querían, y lo que no querían; y si por casualidad alguna vez lo sabía, no le interesaba.
El rey grande del país chiquito, ordenaba, solamente ordenaba; ordenaba esto, aquello y lo de más allá, que hablaran o que no hablaran, que hicieran así o que hiciera asá.
Tantas órdenes dio, que un día no tuvo más cosas que ordenar.
Entonces se encerró en su castillo y pensó, y pensó, hasta que decidió:

“Ordenaré que todos pinten sus casas de gris”.
Y todos pintaron sus casas de gris.
Todos menos uno; uno que estaba sentado mirando el cielo, y vio pasar una paloma roja, azul y blanca.
“¡Oh! ¡Qué linda!” dijo maravillado, “Pintaré mi casa de rojo, azul y blanco”.
Y la pintó nomás.
Cuando el rey miró desde su torre y vio entre las casas grises una roja, azul y blanca, se cayó de espaldas una vez, pero en seguida se levantó y ordenó a sus guardias:
-¡Traigan inmediatamente a uno que pintó su casa de rojo, azul y blanco!
Los guardias aprontaron sus ojos para verlo todo, sus orejas para oír mejor y marcharon.
Pero mientras llegaban a la casa de “uno”, otro, que vivía en la casa vecina dijo:
“Qué linda casa; yo también pintaré la mía así”.
Y la pintó nomás.
Entonces cuando los guardias llegaron, no supieron cuál era la casa de uno y cual la casa de otro, así que regresaron al castillo y hablaron con el rey.
-¡No puede ser!- dijo el rey, y miró desde la torre.
Al ver lo que vio se cayó de espaldas dos veces, pero enseguida se levantó. Y ordenó a sus guardias:
-¡Me traen a uno y a otro, inmediatamente!
Pero ya un tercero había visto las dos casas de rojo, azul y blanco y en un instante pintó la suya.
Los guardias no tuvieron más remedio que regresar y preguntarle al rey:

-¿Qué hacemos, traemos a uno, a otro y a otro?
Entonces el rey se cayó de espaldas tres veces, y los guardias tuvieron que ayudarlo a levantarse.
-¡Traen a los tres!- dijo en cuanto estuvo levantado.
Pero cuando los guardias bajaron, no había tres casas pintadas.
Había 333.333
-Bueno- dijeron los guardias cuando terminaron de contarlas -se lo diremos al rey.
Y el rey se cayó de espaldas una vez, dos, cuatro, ocho, dieciséis, treinta y dos, sesenta y cuatro y ciento veintiocho veces.
Mientras se caía y se lo levantaban, el rey ordenaba.
-¡Que me traigan todo lo que sea rojo, azul y blanco!
Los guardias bajaron ligerito.
En la ciudad había 333.333 casas rojas, azules y blancas, y las aceras en rojo, azul y blanco, y los04-GAL-Pueblo perros metían las colas en los tachos de pintura y luego se sacudían al lado de los árboles, los jinetes con sus ropas recién pintadas subían a los caballos y los caballos al galopar dejaban los caminos pintados; y las palomas mojaban sus patitas en los charcos de pintura que brillaban al sol, luego volaban a los palomares, y los palomares pintaban las alas de las palomas así que cuando éstas volaban por el cielo parecían barriletes de colores; y todos los miraban y se sentían muy contentos.
Todo era rojo, azul y blanco.
Todo menos el rey, sus guardias y el castillo.
¡Todo aquel que sea rojo, azul y blanco debe marchar inmediatamente al castillo! ¡El rey lo ordena! –dijeron los guardias.
Y todos, hombres, mujeres, niños, ancianos, caballos, perros y pájaros, gatos y palomas, todos los que podían marchar, llegaron al castillo.
Eran tantos, tantos, y estaban tan entusiasmados, que al momento el castillo, las murallas, los fosos, los estandartes, las banderas, quedaron de color rojo, azul y blanco.
Y los guardias también.
Entonces el rey se cayó de espaldas una sola vez, pero tan fuerte que no se levantó más.
El rey de la comarca vecina, al mirar desde lo alto de su torre dijo:
-Algo ha sucedido, el rey del país chiquito ha cambiado el color de sus estandartes, enviaré a mis emisarios, para que averigüen lo que ha sucedido.
-¿Qué ha sucedido?, ¿qué ha sucedido? –preguntaron los emisarios, cuando estuvieron en presencia del rey.
Pero el rey grande del país chiquito estaba tan caído, que ni siquiera podía contestar.
Entonces “uno” dijo:
-Resulta que yo estaba en la puerta de mi casa, tomando el fresco, mirando el cielo, y vi pasar una paloma roja, azul y blanca, y entonces… y siguió contando todo lo que había sucedido.
-Pondremos sobre aviso a nuestro rey, -dijeron los emisarios del país vecino, no vaya a ser que le pase lo mismo.
Y marcharon al galope.
Claro, que los caballos llevaban ya sus patas pintadas y mientras galopaban, pintaban los caminos de rojo, azul y blanco…
Pero fueron las palomas, las que primero llegaron a la comarca del rey vecino.
Y uno que estaba sentado en la puerta de su casa tomando el fresco, las vio y dijo:
-¡Oh! ¡Qué lindo!, pintaré mi casa de rojo, azul y blanco.
Y la pintó nomás, y… como pueden ustedes imaginar este cuento que acá termina, por otro lado vuelve a empezar”.

¿Te gustó? El cuento (sugerido para niños y niñas entre los 6 y 9 años) me parece genial, inclusive, para más grandes. Podríamos centrarnos específicamente en “la falta de libertad y derechos” y en el “abuso de poder” para que, desde estas edades, puedan construir (en lo personal y social) la necesidad de no permitir esto para edificar una vida social libre, justa y en paz.

Algunas actividades previas a la narración del cuento podrían ser:

  • Invitar, a través de una nota a las familias, para abordar la temática en casa y  aportar material para la clase referente a estos contenidos (acordate que vamos a trabajar: “falta de libertad y derechos” y “abuso de poder”.
  • Observar, leer, en clase  el material y fuentes documentales que los chicos  y chicas traigan de casa (seleccionado previamente por ustedes, las seños).
  • Efectuar Intercambio grupal y reflexivo.
  • Reflexionar en torno de la pregunta ¿qué es la censura? y relacionar este tema con algunos ejemplos extraídos de la realidad.
  • Indagar a través de ejemplos,  las ideas que nuestros alumnos y alumnas tienen acerca del abuso de poder y los derechos humanos. En otras palabras: ¿qué es para ellos y ellas el abuso de poder?, ¿qué es un derecho?, ¿qué paso durante la Dictadura con los derechos de las personas?, ¿qué pasa actualmente?
  • Pensar, entre todos y todas a través de imágenes, cuáles son los derechos de los niños. Leer los Derechos.
  • Comentar que, en una época histórica de nuestro país se prohibieron algunos cuentos destinados a la infancia.
  • Narrar  el cuento prohibido en esa época: “El pueblo que no quería ser gris”. Si no lo quieres contar hay vídeos en youtube. (Seguramente la narración llevará a instancias de reflexión muy ricas, como por ejemplo  acerca de los derechos que reclamaba la gente de este pueblo y cómo podrían hacer para modificarlos).
  • Indagar, a través del diálogo, la comprensión de la introducción, nudo y desenlace de la historia.
  • A partir de lo trabajado podrían (vos, la seño de plástica, ellos y ellas), expresar en un mural cómo sería un pueblo gris y qué cosas cambiarían en él. Sería interesante también, cerrar el trabajo con una frase pensada por los chicos que de cuenta de una reflexión y la firma de todos los autores.

Algunas actividades para los más grandes:

  • Leer o ver y escuchar (en el caso que elijas el vídeo), luego comentar y reflexionar el cuento censurado durante la dictadura: “El Pueblo que no Quería Ser Gris” de Beatriz Dourmec . Resolver en grupos de trabajo estas consignas:
  • ¿Qué inspira a “Uno” el pintar de otro color su casa? cuenta la situación.
  •  ¿Por qué el rey ordenó que se pintaran las casas de un solo color?
  •  ¿Cuántas veces se cayó el rey la segunda vez que le contaron sobre las casas pintadas?
  •  ¿Cuál fue el máximo de casas pintadas que encontraron los guardias? ¿Cuántas veces se cayó el rey, esta vez?
  •  ¿Cuál es la medida final que toma el rey?
  •  ¿Por qué creen que este cuento fue censurado durante “última Dictadura Militar”?
  •  ¿Cuál es el verdadero mensaje del texto? Expliquen
  • Si tuvieran que explicarlo en términos de interpretación, de acuerdo con la época histórica y lo que sucedió, ¿quién sería el rey, los pobladores, los guardias y la paloma?
  • Cuenten y comenten brevemente el relato.
  • Relean y/o revean la historia (en caso de haberla conocido a través de un vídeo) y luego reconstrúyanla realizando modificaciones en torno a: Los colores de las casas, el título del cuento, la aparición de otros personajes, el final es otro, la creación de nuevos personajes.
  • Presenten la nueva historia a través de murales, vídeos, pps, etc.

¿Qué te pareció el artículo? Seguramente muchísimas actividades, diferentes a las propuestas, ya están rondando en tu mente. Si es así, te invito (nuevamente) a trabajar este cuento con los chicos y chicas de la escuela, con los futuros docentes, con nuestros compañeros y compañeras de tareas cotidianas… Reivindiquemos  el lugar de la fantasía, de la esperanza, de la libertad, la justicia y la paz con narraciones que se desarrollen en lugares cercanos a los chicos y chicas, aprendamos juntos, juntas, a construir ciudadanía…

Creo (en el sentido de estar convencida) que las narraciones constituyen posibilidades, son herramientas que nos permiten efectuar  una relación especial entre ficción y lugares habituales, entre la historia contada y las figuras coloquiales.

Por eso:

  • Trabajemos cuentos con un lenguaje cercano, menos neutro y más propio, más vital, más nuestro.
  • Sigamos transitando el camino de la docencia progresista para trabajar en pos de un nosotros integrado, solidario, justo y responsable.

¡¡Que tengas una linda jornada!!  =) Sarita

Fuentes consultadas:

http://www.aprender.entrerios.edu.ar/recursos/para-abordar-en-el-aula-de-inicial-y-primaria-los-resabios-de-la-ultima-dictadura-civico-militar.htm

 

 

 

 

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Acerca del Autor/a:

Sara Navarro

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